Señor presidente: llamaré a mi exposición Cronica de una ilusion.
Érase una vez un grupo de jóvenes que querían abrirse paso en la vida y tener éxito en un país lejano del Sur llamado Argentina. Estos jóvenes probaron varias cosas, hasta que uno de ellos descubrió que en la política se podía cortar camino. Estaba convencido de que la Argentina necesitaba tipos pintones, simpáticos, profesionales, con conocimientos musicales y sobre todo audaces, para construir el futuro nacional, en especial el futuro propio.
Comenzó a tantear y vio que el sueño era posible, que no eran necesarias las convicciones ni la militancia. Que bastaba con el oportunismo.
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